miércoles, 17 de abril de 2013

Una oportunidad inolvidable


Agustina, vive en Stratford Ontario, Canadá. Desde muy pequeña, fanática del joven cantante canadiense Justin Bieber. Sus padres, siendo ella muy niña, se establecieron en esa ciudad por motivos laborales y proyectándola en el futuro a la universidad. En su juventud comenzando sus estudios universitarios, sus padres le obsequiaron un gran inmueble de regalo a comienzos de sus veinte años de vida. Su tiempo transcurría en gran medida en la universidad, donde era una alumna destacada, y en contra Jordana se dedicaba a las reuniones del fanclub de su artista preferido en el cual ella era la presidenta.
Junto a Camila e Isidora, sus dos mejores amigas, compartían el entusiasmo y fanatismo por Justin. Camila cumplía el rol de vice-presidenta en el fanclub e Isidora el rol de secretaria.
Compartían muchas horas del día juntas, con lo cual complementaban muy bien sus resultados académicos, reconocidas por todos los profesores, y a la vez mantenían toda la agenda actualizada de su artista, la cual la daban a conocer a través de la página oficial de su fanclub. Después de la universidad se dirigían a la casa de Camila a compartir un momento agradable cuando llega el manager de Justin muy preocupado, las amigas le preguntaron porque estaba así y el respondió que se habían quedado sin bailarinas por ellas habían presentado problemas de salud y mañana tenían que presentarse en el concierto del a las 18:00, le dijeron que ellas podrían reemplazarlas, el obviamente les dijo que si feliz. Comenzaron a ensayar inmediatamente hasta muy tarde luego se dirigieron a sus casas respectivas a dormir para mañana temprano ensayar y al medio día ya ir viajando hacia el respectivo concierto. A las 12:00 hrs iban en camino viajando con su ídolo ellas iban muy nerviosas, estarían en un escenario. Llegaron al lugar del concierto comenzaron a ensayar y llego el momento de salir al escenario a bailar. Les salió todo muy bien y lindo estaban felices de haber estado en un escenario con su ídolo. Justin se los agradeció y les dijo que habían bailado muy bien. Felices llegaron a sus casas a celebrar.

Texto redactado por la estudiante Javiera F.

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