miércoles, 17 de abril de 2013

La verdad es descubierta entre cartas

Hola, mi nombre es Julieta Reyes y vivo en Santiago en la comuna de Las Condes.
Es verano, y juego con mi gatito llamado Teodoro. Soy alegre, un poco caprichosa, vanidosa, y no me canso de averiguar la verdad. Mi padre es el dueño de una de las empresas más prestigiosas llamada Coca Cola, y mi madre es una de las reconocidas diseñadoras de vestuario de la ciudad, llamada María Schneider.
Mi chofer no está, mi ama de llaves no está, la cocinera anda de compras, mi institutriz se fue a estudiar a la universidad, esto es una deshonra no hay nadie en el hogar para atender mis caprichos. Luego de mi alegato voy a la cocina a divisar si se ha presentado Amelia la cocinera, pero nada, no hay nadie.
Resignada doy la vuelta pero de pronto me tropiezo con una madera suelta, refunfuñando veo que hay bajo el tapiz cuando me encuentro con una esta madera trato de alzarla y cuando la levanto, encuentro una llave y cuando la tomo se desplaza un librero, y yo como había contemplado algunas películas comprendía que había que buscar un libro y extraerlo. Cuando, localice aquel libro el librero se deslizo dando vueltas y paro dando paso, al cuarto secreto y oscuro, el cual no sabía de su existencia. Cuando accedí al cuarto, me encontré con aparatos viejos, pero algunos muy hermosos, en un baúl encontré con unas cartas, cuando vi su nombre me quede sin habla se trataba de Amelia la cocinera, cuando leí las cartas me di cuenta que trataban sobre…. Una secreto que ocultaba mi padre, el llevaba una doble vida, con Amelia la cocinera. Quedé impresionada, e impaciente por saber más cosas sobre lo hallado, luego estaba extrayendo las cartas de baúl, sonó la puerta, asustada las eché a la cartera, era Amelia, esa voz se podía reconocer en cualquier parte, no sabía qué hacer, si Amelia me encontraba seguro me regañaría, como mi casa es amplia alcancé a salir del cuarto secreto, y disimulo no haber hecho absolutamente nada.
Me fui a mi cuarto con la excusa de que debía estudiar. Cuando entré a mi cuarto, cerré la puerta con fuerza y le aplique pestillo, abrí la cartera, y comencé a leer las cartas. Me di cuenta de muchas cosas. Que mi padre tuvo relaciones con Amelia y tuvieron un hijo. Cuando quedó embarazada se fue y mi padre no supo nada de ella, aunque seguían enamorados, y cuando ella volvió después de un tiempo, se seguían viendo a escondidas.
De la imponencia no pude seguir leyendo y me puse a llorar a mares, de pronto tocaron la puerta yo quedé absolutamente congelada, sequé mis lagrimas rápidamente, abrí la puerta y me apareció Amelia, - qué te ha pasado, me preguntó. Yo le respondí: me he pegado con el escritorio – mentí. Ve a mojarte, dijo, no hice caso y le dije que ya había sanado, que fue sólo el golpe, asintió y me dijo: ¿qué quieres de comer? le respondí: caviar iraní, Amelia me miró - enseguida te traigo tu caviar iraní ,dijo un poco molesta.
Como comprendía que se tardaría más de una hora en hacer mi plato especial, decidí guardar las cartas en el bolso y hablar con mi padre a la hora de la cena. Cuando estábamos dispuestos a cenar le comenté a Amelia que se presentara a la mesa, ella aceptó.
Cuando todos estaban sentados alrededor de la mesa, pregunté: papá, tú tienes un hijo con Amelia. Me miró y me dijo: ¡como me has preguntado eso! cómo inventas tales barbaridades. Luego le pregunté a Amelia: ¿Amelia tú tienes un hijo con mi padre? entonces ella puso cara de asustada y de estar nerviosa, y me dijo que cómo se me ocurrían esas cosas, y yo dije: estas cartas no mienten… respondí seria, mi madre quedó haciendo la misma pregunta. Luego Amelia se sintió acorralada y lo contó todo, si, tiene un hijo con mi padre. En ese momento mis padres tuvieron una fuerte discusión que terminó con Amelia fuera de la casa, sin trabajo, y mis padres resolvieron separarse por un tiempo. Quedé al cuidado de mi madre, espero que algún día pueda perdonar y olvidar el engaño de papá.

Texto redactado por la estudiante Catalina I. ella, aunque seguían enamorados, y cuando ella volvió después de un tiempo, se seguían viendo a escondidas.
De la imponencia no pude seguir leyendo y me puse a llorar a mares, de pronto tocaron la puerta yo quedé absolutamente congelada, sequé mis lagrimas rápidamente, abrí la puerta y me apareció Amelia, - qué te ha pasado, me preguntó. Yo le respondí: me he pegado con el escritorio – mentí. Ve a mojarte, dijo, no hice caso y le dije que ya había sanado, que fue sólo el golpe, asintió y me dijo: ¿qué quieres de comer? le respondí: caviar iraní, Amelia me miró - enseguida te traigo tu caviar iraní ,dijo un poco molesta.
Como comprendía que se tardaría más de una hora en hacer mi plato especial, decidí guardar las cartas en el bolso y hablar con mi padre a la hora de la cena. Cuando estábamos dispuestos a cenar le comenté a Amelia que se presentara a la mesa, ella aceptó.
Cuando todos estaban sentados alrededor de la mesa, pregunté: papá, tú tienes un hijo con Amelia. Me miró y me dijo: ¡como me has preguntado eso! cómo inventas tales barbaridades. Luego le pregunté a Amelia: ¿Amelia tú tienes un hijo con mi padre? entonces ella puso cara de asustada y de estar nerviosa, y me dijo que cómo se me ocurrían esas cosas, y yo dije: estas cartas no mienten… respondí seria, mi madre quedó haciendo la misma pregunta. Luego Amelia se sintió acorralada y lo contó todo, si, tiene un hijo con mi padre. En ese momento mis padres tuvieron una fuerte discusión que terminó con Amelia fuera de la casa, sin trabajo, y mis padres resolvieron separarse por un tiempo. Quedé al cuidado de mi madre, espero que algún día pueda perdonar y olvidar el engaño de papá.

Texto redactado por la estudiante Catalina I.

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